Zaragoza se vistió de luto la semana pasada para despedir a Santiago, un joven colombiano de 22 años que perdió la vida tras un trágico incendio en su vivienda, ocasionado por la explosión de la batería de una bicicleta eléctrica. El hecho ocurrió el pasado 12 de julio en el número 58 de la avenida de América, donde las llamas arrasaron el apartamento en el que vivía. A pesar de los esfuerzos médicos en el Hospital Universitario Miguel Servet, Santiago falleció tres días después, debido a las quemaduras y a la inhalación de humo.
Su familia, que viajó desde Colombia gracias al apoyo de amigos y conocidos, lo despidió el viernes 18 de julio en el cementerio de Torrero, acompañada por decenas de allegados y compatriotas que quisieron rendirle homenaje. “Fuiste demasiado bueno para este mundo”, expresó entre lágrimas su hermana Laura, quien junto a su madre Yeni y su abuela Stella, publicó una carta con sentidas palabras de amor y despedida.
Santi, como lo llamaban cariñosamente, era descrito por sus seres queridos como un joven noble, trabajador, siempre sonriente y respetuoso. Su partida ha dejado un vacío irreparable entre quienes lo conocieron tanto en Colombia como en España. “Tu sueño era venir a vivir a España con tus amigos… lo lograste, aunque nadie imaginaba este desenlace tan injusto”, se lee en el emotivo mensaje familiar.
La familia pidió también que se investigue a fondo el fallo en la bicicleta eléctrica, cuyo sistema de carga habría sido el detonante del incendio. La tragedia ha reabierto el debate sobre la seguridad en estos dispositivos, especialmente entre los jóvenes migrantes que los utilizan para trabajar o movilizarse.
Con el corazón roto pero lleno de recuerdos, sus “tres mujeres” —su madre, su abuela y su hermana— prometieron mantener viva su memoria tanto en Zaragoza como en su natal Colombia. “El tiempo podrá pasar, pero el amor por ti será eterno”, concluye el mensaje que hoy recorre las redes sociales y conmueve a toda la comunidad colombiana en Europa.










