Según el más reciente informe de Instituciones Penitenciarias en España, publicado en septiembre de 2024, la población reclusa en el país asciende a 58.921 personas, de las cuales 1.724 son colombianos, convirtiendo a Colombia en la segunda nacionalidad extranjera con mayor número de presos, solo por detrás de Marruecos.
El 31,4% del total de internos son de origen extranjero. Las cifras reflejan que el grupo de edad más numeroso en prisión se sitúa entre los 31 y los 40 años. Le siguen en número los reclusos de nacionalidad rumana, con 1.371 personas. Si bien el sistema penitenciario español permite a los internos trabajar voluntariamente a cambio de una remuneración simbólica, el porcentaje de reclusos empleados apenas llega al 20%.
El trabajo en prisión se realiza principalmente en talleres de producción y servicios, como lavandería o panadería, y la remuneración por hora oscila entre 3,24 y 5,68 euros, es decir, 200 a 300 euros al mes, muy por debajo del Salario Mínimo Interprofesional (1.134 euros). Esta realidad pone de manifiesto los desafíos sociales y económicos de la población reclusa extranjera, y en particular de los colombianos, muchos de los cuales migraron en busca de oportunidades y terminaron enfrentando situaciones de vulnerabilidad y exclusión.











