La escala del avión presidencial de Colombia en Madrid, durante el viaje oficial de Gustavo Petro hacia Medio Oriente, registró un incidente logístico que encendió alertas diplomáticas. Varias compañías privadas encargadas del suministro de combustible en el aeropuerto de Barajas se negaron inicialmente a abastecer la aeronave, según informó el periodista Julio Sánchez Cristo en La W.
La negativa se produjo poco después de que el mandatario colombiano fuera incluido en la Lista Ofac, elaborada por la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos. La mayoría de las empresas que operan el suministro en este aeropuerto son de capital estadounidense y, por tanto, sujetas a cumplir los protocolos de restricción comercial derivados de dicha clasificación.
Ante la situación, el avión presidencial fue trasladado a una base militar, donde el Gobierno de España intercedió para garantizar el suministro y permitir la continuidad del itinerario. La Fuerza Aérea de Colombia, responsable de la aeronave, no está afectada por las sanciones; sin embargo, este episodio evidencia las repercusiones prácticas de incluir a un jefe de Estado en la Lista Ofac.
¿Qué implica estar en la Lista Ofac?
La Lista Ofac, que hace parte del sistema sancionatorio de la llamada Lista Clinton, agrupa personas y entidades señaladas por actividades relacionadas con narcotráfico, terrorismo o lavado de activos. La inclusión conlleva prohibiciones para realizar transacciones financieras y comerciales con empresas o bancos sujetos a jurisdicción estadounidense. En este caso, las compañías operaron bajo criterios de riesgo corporativo, más que bajo una directriz política.
Aunque el viaje oficial continuó conforme a lo previsto, el incidente abre interrogantes sobre la respuesta diplomática que ofrecerá la Cancillería colombiana y la postura que asumirá la Casa de Nariño en torno a sus relaciones con Washington.











