El Gobierno de Colombia mantiene desde septiembre un proceso de diálogo con el Clan del Golfo, el mayor grupo criminal dedicado al narcotráfico en el país. Las conversaciones se adelantan en un territorio neutral, una sala en Doha (Qatar), donde en el próximo encuentro participará también una delegada del Gobierno de España, que se sumará al equipo mediador conformado por Suiza, Noruega y Qatar.
La presencia española en procesos de paz colombianos no es nueva. España ya integró la mesa de negociación entre el Gobierno del presidente Gustavo Petro y el ELN en 2022. Sin embargo, esos diálogos se encuentran suspendidos desde hace más de un año, tras el ataque perpetrado por esa guerrilla en el noreste del país, que dejó cerca de 100 víctimas mortales y provocó el desplazamiento de más de 60.000 campesinos.
Con las elecciones legislativas previstas para marzo de 2026, el Gobierno colombiano busca acelerar los acercamientos para concretar al menos un acuerdo de alto el fuego con uno de los grupos armados con los que mantiene conversaciones. La canciller Rosa Villavicencio explicó en Madrid, el 19 de noviembre, que el Ejecutivo ha decidido cerrar mesas que no muestran avances reales: “Sentarse implica voluntad de negociar. No ha habido evidencia de esa voluntad en varios grupos armados, por eso se suspendieron algunas conversaciones”.
Según Villavicencio, el Clan del Golfo ha mostrado señales de disposición, entre ellas la suspensión de sus acciones y el cese de actividades en el Darién, donde tenían una fuerte presencia ligada al tráfico de migrantes, un negocio que —según la canciller— podría superar incluso las utilidades del narcotráfico. La hoja de ruta firmada en Qatar incluye compromisos como el desescalamiento de la violencia y la eliminación del reclutamiento infantil.
La canciller sostuvo que existe la posibilidad de alcanzar un acuerdo antes de que termine el actual gobierno, el cual debería incluir rutas de reincorporación a la vida civil y programas sociales para facilitar la transición de sus integrantes.
Una estructura delictiva con presencia en España
La participación española en este escenario no es ajena al historial reciente del Clan del Golfo en territorio europeo. A comienzos de octubre, la Guardia Civil desmanteló una red internacional de lavado de activos vinculada a esta organización, en una operación conjunta con autoridades colombianas y el apoyo de Interpol.
Los hermanos Pablo Felipe y Santiago Prada Moriones, alias “Black Jack” y “Marcos”, fueron capturados en Ibiza. Junto a ellos fue detenido Carlos Ariel Zuluaga Lema, alias “Cejas”. La red operaba mediante sociedades de papel y movimientos de capital hacia sectores inmobiliarios, tecnológicos y de construcción, además de transferencias a bancos y billeteras digitales, con el fin de dar apariencia de legalidad al dinero proveniente del narcotráfico.











