La reforma del Reglamento de Extranjería, en vigor desde el 20 de mayo, ya está generando efectos visibles en el sistema de protección internacional en España. A seis meses de su implementación, las solicitudes de asilo presentadas por ciudadanos colombianos y peruanos han caído más del 68%, según datos del Ministerio del Interior facilitados a EFE. En el conjunto de nacionalidades, la caída global ha sido del 60%.
El cambio normativo buscaba desincentivar el uso de la vía del asilo para regularizar a personas que no cumplen los requisitos para obtener protección internacional. Para ello, el Gobierno introdujo ajustes en visados, permisos de trabajo, arraigo y reagrupación familiar, con el propósito de reorientar a los solicitantes hacia vías migratorias ordinarias.
Críticas de organizaciones sociales
Organizaciones como CEAR han alertado sobre los efectos colaterales de la reforma. Una de sus preocupaciones centrales es que el tiempo de estancia legal mientras se tramita una solicitud de asilo —un proceso que puede extenderse durante años— ya no cuenta para solicitar posteriormente un arraigo en caso de denegación.
Esto implica que miles de personas que han vivido y trabajado legalmente durante largos periodos pasan a situación irregular si su caso es rechazado, debiendo esperar al menos dos años adicionales para regularizarse de nuevo.
Entre el 20 de mayo y el 31 de octubre de 2025 se registraron 63.024 solicitudes de asilo, un 15,82% menos que en el mismo periodo del año anterior. La reducción más notable se dio entre ciudadanos de Colombia, cuyas solicitudes pasaron de 16.967 a 5.328 (-68,60%), y de Perú, que descendieron de 4.413 a 1.208 (-72,63%).
Excepciones y nuevos patrones migratorios
Aunque Colombia y Perú encabezan la caída, la tendencia no es homogénea. Venezuela, que sigue siendo el país con más solicitantes, registró un incremento del 23,69%, en buena parte porque el 98% de sus casos termina en una autorización de residencia por razones humanitarias, incluso cuando el asilo es denegado.
El análisis de Interior revela también aumentos significativos en otras nacionalidades. Mali creció un 72,01% debido al agravamiento de la violencia en el Sahel. Somalia, por su parte, multiplicó por cuatro sus solicitudes, impulsada por la apertura de una nueva ruta migratoria que conecta con Baleares y por la inestabilidad que vive el país, donde extensas zonas están controladas por grupos armados.
Aumento del 50% en solicitudes de residencia y trabajo
El Gobierno defiende el nuevo reglamento argumentando que ha impulsado a los migrantes a acogerse a vías legales de residencia. Las solicitudes de autorizaciones de residencia y trabajo —incluyendo iniciales, renovaciones y de larga duración— pasaron de 495.000 antes del 20 de mayo a 724.000 hasta el 31 de octubre, lo que representa un incremento cercano al 50%.
La reforma, que continúa generando debate público, marca un giro importante en el modelo migratorio español y en la manera en que miles de ciudadanos colombianos y latinoamericanos pueden acceder a la regularización en el país.










